La presidenta Claudia Sheinbaum reveló este martes que México cuenta con más listas de presuntos narcotraficantes que podrían ser extraditados a Estados Unidos, y aseguró que su administración mantiene una postura de colaboración permanente con el país vecino en materia de seguridad, sin que esto signifique una cesión ante presiones políticas o comerciales.
La presidenta aclara que las extradiciones forman parte de una cooperación histórica, no de concesiones políticas
En conferencia de prensa, Sheinbaum fue cuestionada sobre la reciente extradición de 29 presuntos criminales, incluyendo al reconocido capo Rafael Caro Quintero, entregado en marzo a EE.UU. por su presunta implicación en el asesinato del agente de la DEA Enrique “Kiki” Camarena en 1985.
La mandataria aclaró que dichas extradiciones no están vinculadas a presuntas negociaciones para evitar nuevos aranceles comerciales promovidos por el presidente estadounidense Donald Trump, como se ha especulado en medios y círculos políticos.
“Hay más listas de extradiciones, y en la medida en que se puede colaborar, se colabora”, declaró Sheinbaum. Además, enfatizó que estas solicitudes no son nuevas y que el intercambio de información y cooperación entre las agencias de ambos países ha sido constante desde hace años.
Consultada sobre si las extradiciones se podrían acelerar en el contexto actual de tensión comercial y electoral, la presidenta fue clara: “Depende del trabajo conjunto, no se ha pedido algo en especial con relación a ello”, señalando que no existe una exigencia directa reciente por parte de Washington.
El tema de la extradición de criminales es parte de una política de seguridad binacional en la que, según Sheinbaum, México participa de forma soberana y respetuosa, con el objetivo de fortalecer el Estado de derecho y combatir el crimen organizado de manera integral.
La declaración se da en un momento en el que la cooperación bilateral en seguridad vuelve a estar bajo los reflectores, ante la posibilidad de un nuevo endurecimiento de la política migratoria y comercial por parte de Estados Unidos, especialmente si Trump regresa a la Casa Blanca.