A seis meses de haber asumido la presidencia de México, Claudia Sheinbaum ha logrado lo que pocos mandatarios en el mundo: una aprobación ciudadana del 85%, según coinciden múltiples encuestas. Un fenómeno político que ha sorprendido incluso fuera del país, como ocurrió recientemente cuando la inteligencia artificial de X, “Grok”, la nombró “la presidenta más popular del mundo”, ante la consulta del salvadoreño Nayib Bukele.
Herencia y consolidación: la sucesora que suma
Sheinbaum recibió una base política y social sólida tras suceder a Andrés Manuel López Obrador (AMLO), un presidente que transformó el panorama político mexicano con un liderazgo populista y políticas de bienestar. Pese a las críticas por la violencia o la corrupción, AMLO dejó el cargo con una alta aceptación.
Pero lejos de ser solo una heredera, Claudia Sheinbaum ha sabido marcar su propio estilo, combinando templanza, rigor técnico y discurso social, lo que le ha permitido no solo mantener, sino elevar los niveles de apoyo popular.
El efecto “rally around the winner”
El encuestador Francisco Abundis explica este ascenso como parte de un fenómeno llamado “rally around the winner”: una vez que alguien gana con claridad, incluso sus detractores tienden a alinearse temporalmente. Sheinbaum no solo ganó con más de 30 puntos de diferencia, también llevó a Morena a obtener mayorías históricas en el Congreso, consolidando así su gobernabilidad.
Más técnica, menos confrontación
De 62 años, Sheinbaum ha proyectado una imagen más tecnócrata que populista, gracias a su formación como científica y su experiencia como exjefa de gobierno de la Ciudad de México. Su liderazgo se ha percibido como equilibrado, racional y sobrio, lo cual ha atraído incluso a sectores moderados.
A diferencia de AMLO, Sheinbaum ha optado por un discurso más institucional y menos polarizante. Ha sido cuidadosa en sus declaraciones y ha evitado confrontaciones innecesarias, ganando respeto tanto nacional como internacional.
¿Qué podría romper la luna de miel?
Aunque hoy goza de niveles de aprobación inéditos, los retos son mayúsculos. El posible regreso de Donald Trump, los aranceles al sector automotriz, el déficit hídrico y la crisis de inseguridad siguen siendo temas sensibles. Además, las divisiones internas en Morena y la sombra del propio AMLO —aún influyente— podrían erosionar su independencia y popularidad si no logra marcar una diferencia clara en el estilo de gobierno.
“El apoyo no es solo al buen gobierno, sino a la figura que proyecta Sheinbaum. Si mantiene su carácter y liderazgo propio, puede conservar esos niveles altos”, señala Abundis.